Virtudes y debilidades del jefe

Características que distinguen a un buen jefe de uno malo
En esta nota haremos un breve repaso de las características más habituales de los jefes, tanto virtudes como debilidades.

Virtudes y debilidades que puede tener tu jefe

El cargo del jefe tiene algunas características asociadas, algunas ganadas y algunas conseguidas por culpa y causa de aquellos estereotipos históricos de los jefes. Sin embargo, el puesto es ocupado por una persona real, de carne y hueso, que tiene sus virtudes y debilidades.

Quizás por las labores y exigencias propias de una jefatura, a menudo estas personas comparten las características que los demarcan ante todo el plantel laboral.

 

3 características de un buen jefe

Estas son las principales buenas características de los jefes más apreciados en la actualidad. El primero, de acuerdo a numerosos estudios y encuestas, es la humildad. Se reconoce a un buen jefe a partir de su capacidad de seguir aprendiendo, de haber comenzado con un cargo bajo y haber ascendido en la escalinata laboral, sin dejar de lado aquel pasado con el que tanto aprendió, en contra del jefe arrogante, el que quiere tener la decisión y última palabra en todo, el que no escucha las opiniones e ideas de sus empleados.

 

La flexibilidad es la segunda mejor característica que puede tener un jefe, y su contraparte –la rigidez- es también la segunda peor debilidad. El jefe rídigo tiene una mentalidad demarcada, no prueba nuevas ideas, no prueba nuevos modos de hacer las cosas, tiene un punto de vista muy cerrado. Por otro lado, la flexibilidad es la característica reconocida en jefes abiertos a lo nuevo, al avance, que saben adaptarse a nuevas condiciones y saben solucionar problemas conforme aparecen, confiando también en recomendaciones y en la labor del resto del personal.

 

La puntualidad es otra de las grandes virtudes de la jefatura. Se refiere tanto a la puntualidad horaria, a llegar siempre antes e irse siempre de último, y a cumplir con los horarios de reuniones y eventos a rajatabla. También se refiere a la puntualidad de su visión de análisis, en contra de ser esquivo, de guardar la información para sí y de privar a los demás de tener las mejores herramientas para realizar sus labores o pensar en soluciones e ideas.

 

Virtudes y debilidades secundarias de un buen jefe

El buen jefe, según estudios y encuestas, es también un pensador de avanzada. Logra anticiparse a los problemas y condiciones, y siempre tiene una idea en mente antes que dejarse llevar por impulsos irracionales e improvisaciones. Esta es una gran virtud, pues previene el caos y el malgasto de tiempo y recursos en todo el plantel.

 

La precisión de las acciones e ideas, así como en la comunicación, es otra buena característica de la jefatura. El buen jefe establece metas, propone ideas y se dirige a una meta específica, poniéndose en acción en cualquier actividad, sin quedarse en su oficina sino arremangándose para trabajar a la par de los empleados cuando hace falta.

 

Finalmente, la paciencia y el reconocimiento son las dos características mencionadas en las entrevistas y en los análisis de los cargos de jefatura. El mejor jefe, dicen, es el paciente, que sabe aguardar el mejor momento, el precio más alto para la venta, el resultado de las acciones propias y de los demás, y es también quien sabe reconocer el desempeño ajeno ante buenos resultados, sin tomar como propios los aciertos y como ajenos los fallos.
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La precisión de las acciones e ideas, así como en la comunicación, es otra buena característica de la jefatura.
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